Enviado el: 10/11/2012 10:13 por Orfeo
Estamos ante una exposición de una enorme claridad y amenidad, alejada del aburrimiento, pues nos permite leer el libro con la frescura de un relato. Avanzamos en una doble lectura: la del texto y la de las imágenes. Son éstas, y no sólo los razonamientos, las que nos llevan a comprender ese afán de conocimiento absoluto, de sincretismo, del autor, pues las obras de arte seleccionadas nos van conduciendo de la pintura a la escultura, de las religiones a las costumbres, de las primitivas civilizaciones al siglo XX. Las imágenes, escribe el autor, “dictaminan la marcha de la obra”.
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El secreto de la asistenta