Enviado el: 24/11/2012 11:41 por Orfeo
“A mi generación le basta con declarar en Facebook que está hasta las narices y eso porque, con que un par de personas cliquen ‘Me gusta’, todo queda arreglado”, escribe Haaf en Dejad de lloriquear. ¿Generalización? ¿Realidad? “La mayoría escoge las opciones más inmediatas y fáciles que nos ofrecen, como las redes sociales o el consumo”, responde la autora.
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El secreto de la asistenta