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<title><![CDATA[Comentarios al libro: TRILOGIA AMERICANA (CONTIENE: PASTORAL AMERICANA; ME CASE CON UN COMUNISTA; LA MANCHA HUMANA)]]></title>
<link><![CDATA[https://api.biblioeteca.com/biblioeteca.web/titulo/trilogia-americana-%28contiene%3A-pastoral-americana%3B-me-case-con-un-comunista%3B-la-mancha-humana%29]]></link>
<description><![CDATA[Este volumen reúne, bajo el título de <em>Trilogía american</em>a, tres de las grandes novelas de uno de los más importantes escritores de nuestro tiempo: <em>Pastoral americana</em> (1997), <em>Me casé con un comunista</em> (1998), y <em>La mancha humana</em> (2000). Pocas veces como en esta trilogía el arte narrativo de Philip Roth ha llegado tan alto.]]></description>
<lastBuildDate>Thu, 04 Jun 2026 01:47:16 +0000</lastBuildDate>
<language>es</language>
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<title><![CDATA[#1 TRILOGIA AMERICANA (CONTIENE: PASTORAL AMERICANA; ME CASE CON UN COMUNISTA; LA MANCHA HUMANA) (rubénmuñozherr)]]></title>
<link><![CDATA[https://api.biblioeteca.com/biblioeteca.web/titulo/trilogia-americana-%28contiene%3A-pastoral-americana%3B-me-case-con-un-comunista%3B-la-mancha-humana%29]]></link>
<description><![CDATA[<p>Si hacemos caso de la m&aacute;xima de Mil&aacute;n Kundera, &laquo;la novela es el terreno de las paradojas terminales de la existencia, un &aacute;mbito que ni la pol&iacute;tica, ni la psicolog&iacute;a, ni ninguna teor&iacute;a sociol&oacute;gica puede explicar, un terreno que tiene por objeto volver a formular preguntas que ahondan en la incertidumbre y liviandad del ser sin contestarlas en absoluto&raquo; habr&iacute;a que ir pensando en agradecer, al menos, con un premio Nobel de las letras el &iacute;mprobo y tit&aacute;nico esfuerzo de Phillip Roth. Una segunda relectura de&nbsp;&nbsp;&nbsp; <em>Pastoral</em> <em>americana</em> sorprende por su frescura y profusi&oacute;n e inmediatamente te imbrica con las apasionantes cosmogon&iacute;as de la mediocridad y el auto-enga&ntilde;o que suponen&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; <em>El</em> <em>teatro de Sabbath</em>, <em>La mancha humana</em> o <em>Me cas&eacute; con un comunista</em>. &iquest;C&oacute;mo lo hace Phillip Roth para contar b&aacute;sicamente la misma historia, relatar las vivencias de los mismos o parecidos personajes, y seguir manteniendo el inter&eacute;s en sus letras? Parece que una extra&ntilde;a habilidad secunda los magistrales hilos narrativos de Roth con un campo electromagn&eacute;tico que oculta con frazadas de energ&iacute;a el interior de sus personajes, y cuanto m&aacute;s nos acercamos a ellos, m&aacute;s insin&uacute;a que hay en el interior, pero menos muestra, hasta que solemos descubrir que ni siquiera el narrador identificado (generalmente su <em>alter ego</em> Nathan Zuckerman) sab&iacute;a tanto como cre&iacute;a saber.</p>  <p>Es cierto que esta selecci&oacute;n de lectores altera (e irrita) a una gran parte de la cr&iacute;tica literaria, y en Estados Unidos (como en cualquier democracia liberal bajo la &eacute;gida del capitalismo de mercado) la literatura no es impermeable a las necesidades de las grandes editoriales. Pero si esta vuelta de tuerca literaria es tan evidente (y reconocida) en autores como Juan Carlos Onetti o Henry James, en Philliph Roth, por m&aacute;s que uno ha le&iacute;do muchos de sus libros, incluso por m&aacute;s que se han le&iacute;do m&aacute;s de una vez, uno sigue esperando... que el final sea otro; que el protagonista madure, que los problemas prost&aacute;ticos no impliquen un descenso de la libido masculina, etc. A Philliph Roth no es f&aacute;cil verle el artificio, porque los contrapuntos psicol&oacute;gicos est&aacute;n utilizados con una sutilidad tan sublime que uno siempre espera que el equilibrio y la simetr&iacute;a aneguen las vidas de sus personajes cuando son tan marginales e interesantes como Henry Sabbath o que la vida les golpee con dureza cuando son tan mediocres, triunfadores y peligrosos como <em>el Sueco </em>Levov.</p>  <p>Equilibrios y desequilibrios que se deleznan cuando al cerrar sus libros uno se queda tan tonto o m&aacute;s de lo que era antes de leerlo: la poderosa corriente que fluye de su literatura tiene algo de faulkneriana, uno solo puede quedarse perplejo y asentir ante lo que se le viene encima: &laquo;&iquest;Y no ser&aacute; que las cosas son m&aacute;s complicadas de lo que t&uacute; crees?&raquo;. Es algo que se olvida muy f&aacute;cilmente, sobre todo en una sociedad en la que ante cualquier pregunta surgen diez psicomagos, veinte pol&iacute;ticos, cuarenta y cinco taxistas y algunos catedr&aacute;ticos menos para exponer respuestas f&aacute;ciles que contentan a todos.</p>  <p>El <em>Sueco</em> Levov de <em>Pastoral</em>, el comunista iracundo Ira Ringold, todos los decadentes idealistas que pululan por sus p&aacute;ginas rinden culto al monismo de la idea: son buenos, no dudan, creen que todo es explicable, todo es racional y abarcable. Hasta que la violenta realidad golpea altanera sus convicciones, que pasaban por naturales, y de repente se revelan como un acto m&aacute;s de socializaci&oacute;n ideol&oacute;gica que los ten&iacute;a confundidos.</p>  <p>Si Kabawata dec&iacute;a de Mishima que su capacidad para encontrar las palabras y definir im&aacute;genes y construir caracteres era tan &laquo;milagrosa&raquo; que no alcanzaba a entender c&oacute;mo &eacute;l pose&iacute;a el Nobel y Mishima no, parece un tanto <em>ob skena</em> que Roth no cuente ya con &eacute;l. Para todos los p&uacute;blicos, en casi todos los &aacute;mbitos y g&eacute;neros, Roth es uno de los valores intelectuales de este inicio de siglo XXI y siempre habr&aacute; que lamentarse cuando abandone este siglo, y este mundo, y a gente como &eacute;l, Stanislav Lem, Kurt Vonnegut, Doris Leesing (solo muy al final de su carrera se le ha reconocido), etc. se les haya considerado poco menos que la advenediza clase burguesa intelectual de sus respectivas sociedades sometida siempre a los fatuos arranques de genialidad bufonesca de los Carlos Argentinos Daneris o Godards de turno. Glups.</p> ]]></description>
<pubDate>Sat, 21 Jun 2014 21:50:45 +0000</pubDate>
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