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<title><![CDATA[Comentarios al libro: PERFILES DE UN AMBIENTE: AUTOBIOGRAFÍA PARCIAL (PRISMA CRISTERO)]]></title>
<link><![CDATA[https://api.biblioeteca.com/biblioeteca.web/titulo/perfiles-de-un-ambiente%3A-autobiografia-parcial-%28prisma-cristero%29]]></link>
<description><![CDATA[No se necesitan muchos años para que cualquier habitante del Bajío comprenda que ha nacido bajo el signo de la cruz.
<br />Los vecinos de esta fértil comarca (antaño conocida como la "La ala¬cena" o "El granero" del país, y donde todavía los productos agrícolas ocu¬pan un importante renglón en la economía regional y nacional, atravesada de punta a punta por las empresas transnacionales), se conservan fieles a sus tradi¬ciones, con los pastores de almas capeando por sus fueros, desde una po¬sición que pretende ser discreta.
<br />Ya a temprana edad yo pude cobrar conciencia de esta problemática, por un conjunto de variadas circunstancias que hicieron de mí un observa¬dor particularmente atento y un protagonista apasionado y activo, dentro de mis limitaciones circunstanciales.
<br />He seccionado longitudinalmente una parte de mi vida, en un examen de conciencia política, en ovillo inextricable con la religión de mis mayores y mi actitud crítica, siempre dispuesta a agitar las aguas estancadas, flo¬tando sobre ellas como caballito del diablo.
<br />Confío en haber dado una idea de que en el Bajío la devoción de la cruz es algo más que un título calderoniano: Es la expresión del ser y del queha¬cer cotidiano de los moradores de un entorno que produjo a los máximos ideó¬logos del federalismo y del centralismo, antidemocráticos a cual más: José María Luis Mora y Lucas Alamán.
<br />Por supuesto que las campanas de mi pueblo no solamente doblan a muerto. También tañen a gloria, en mayor medida cuando entre sierras de Santa Rosa y montañas de Cristo Rey, nos inclinábamos en silencio "sobre un remoto balcón, dispersándonos a la orilla de una suave devoción", como dijera el vasconcelista poeta, o cuando acariciábamos las cabelleras lacias y sinuosas en aquella inmensa hamaca bañada por el sol del Bajío, durante las fiestas de San Ignacio de Loyola en la Cueva y los Picachos, o en las de San Juan, mientras se abrían las compuertas de la Presa de la Olla, al compás de las notas del vals de Juventino Rosas, "Sobre las olas", y nos sentíamos capaces de meternos el mundo en el bolsillo, como un puño de oro molido; pero esto será materia de una nueva introspección a un medio viejo (medio-evo), santuario natural de muchos de los más drásticos y fe¬cundos padres de la guerra cristera.
<br />]]></description>
<lastBuildDate>Tue, 30 Jun 2026 08:57:20 +0000</lastBuildDate>
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